Empiezan a llegar quejas de médicos por el desorbitado número de alertas que reciben a través de los sistemas de HCE. El flujo de mensajes -hasta 150 al día- se suma a la ya de por sí sobrecargada agenda diaria, lo que deja poco tiempo para el manejo de estas alertas y frustra cualquier intento de proporcionar una atención cercana y un seguimiento apropiado de aquellas notificaciones realmente urgentes.
Parece evidente que no toda la culpa sería de los sistemas informáticos y de su diseño. Y pese a que un estudio entre los hospitales de veteranos de Estados Unidos ha dejado patente que el 46% de los médicos no utiliza correctamente las opciones de sus sistemas de HCE, cabe preguntarse si esto no es más un problema de falta de entrenamiento que de los propios médicos.
Sea como fuere, la cuestión es que según los datos de ese mismo estudio el 18% de las alertas sobre pruebas de imagen patológicas y el 10% de los resultados de laboratorio anormales quedan sin leer. Lo que cobra proporciones escandalosas si sumamos el 8% de resultados que tarda más de 30 días en ser leído.
Esta no es la primera publicación que pone en duda la efectividad de los sistemas de HCE para mejorar la calidad de la atención. Un artículo publicado por investigadores de la Universidad de Stanford en Archives of Internal Medicine no encontró mejoras significativas debidas a los sistemas de HCE en los cuidados del paciente incluso cuando se combinaban con sistemas informáticos de apoyo a la decisión clínica que deberían mejorar el manejo de los pacientes. Si bien es cierto que aquel artículo recibió duras crítica por no tener en cuenta que se llevó a cabo entre los años 2005-2007 y con sistemas de HCE antíguos.
Afortunadamente, durante las entrevistas que se llevaron a cabo con el personal sanitario, también se preguntó por las posibles soluciones que se plantearían. Ya hemos defendido en más de una ocasión la necesidad de incorporar al usuario (en este caso el profesional sanitario) en el desarrollo de los sistemas informáticos, al fin y al cabo las TIC en Salud deben ayudarnos a solucionar problemas, no crear nuevos cuellos de botella que empeoren la asistencia.
En general las propuestas de los participantes para mejorar el sistema fueron simples y fáciles de implementar. Separar la información en diferentes ventanas, disminuir el número de alertas, mostrar un resumen en vez de todo el contenido, posibilidad de eliminar determinados grupos de alertas, agrupar las alertas por tipos de aviso, etc. En definitiva ideas simples para facilitar el trabajo del personal sanitario y liberar tiempo.
El artículo original #, publicado en a revista BMC Medical Informatics and Decision Making y de acceso libre tiene un buen número de propuestas. Es hora de que los sistemas informáticos de gestión sanitaria se actualicen y para ello es indispensable que escuchen las necesidades de sus usuarios, al fin y al cabo ¿quién mejor que el cliente para mejorar el sistema?
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